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Análisis

En Conservación Estratégica (CSF) ayudamos a los conservacionistas locales a utilizar herramientas económicas para que encuentren soluciones inteligentes y eficientes a los problemas ambientales más urgentes. Desde la creación de CSF en 1998, hemos llevado a cabo numerosos proyectos de análisis en bosques, ríos y ambientes costeros. La mayor parte de nuestro trabajo se ha concentrado en los trópicos, donde los niveles de diversidad biológica son extraordinariamente altos. Para maximizar el alcance y la calidad de nuestro trabajo, incluimos en todos nuestros proyectos a expertos y organizaciones que se destacan en el campo de la conservación.

Represa del Usumacinta

En un estudio realizado conjuntamente por ProNatura Chiapas, Defensores de la Naturaleza, Conservación Internacional y Conservación Estratégica (CSF), analizamos una de las represas propuestas en el río Usumacinta, México. Nuestro objetivo es estimular la discusión en torno a los costos y beneficios de tales proyectos en la cuenca hidrográfica más grande de Centroamérica. Elegimos analizar el proyecto de Tenosique, antes conocido como Boca del Cerro, ya que parece ser la represa que los planificadores toman con mayor seriedad.

Analizamos este proyecto siguiendo cuatro criterios: viabilidad económica, eficiencia económica, distribución de costos y beneficios y sustentabilidad ambiental. Un proyecto se considera económicamente viable si la empresa que lo ejecuta percibe ganancias por encima de sus costos. Según nuestros cálculos, el proyecto de Tenosique podría generar entre 248 millones de dólares en ganancias netas y 112 millones de dólares en pérdidas, dependiendo de cuáles supuestos se utilizan para determinados costos y beneficios. Lo que resulta claro, sin embargo, es que, sin los típicos subsidios estatales, el proyecto no es viable, con pérdidas de hasta 219 millones de dólares. Todas estas cifras representan valores actuales netos (VAN).

La eficiencia económica se determina de forma más amplia, contemplando los costos y beneficios que la sociedad mexicana percibe en su conjunto. El VAN económico en el mejor de los casos, y sin considerar costos ambientales, se estimó en menos 19 millones de dólares, lo que significa que la sociedad mexicana perdería por lo menos esa cantidad de riqueza. El tercer criterio corresponde a la distribución de costos y beneficios. El estudio hace hincapié en las posibles áreas de inequidad que emergen del proyecto. De la forma que entendemos el plan de la represa de Tenosique, éste impondría costos directos al gobierno y haría un daño considerable a los recursos naturales y comunidades rurales en tanto que podría generar importantes ganancias (o pérdidas) para una empresa privada de energía.

El factor definitivo es la sustentabilidad ambiental. Por más de que intentemos incorporar costos ambientales en el análisis económico, los datos y métodos que están a nuestro alcance son limitados; resulta imposible convertir en moneda los impactos para todos los bienes y servicios ambientales. Por lo tanto, es importante señalar los costos ambientales potenciales, por lo menos en términos cualitativos. Idealmente, compararíamos éstos con los impactos de proyectos alternativos de energía. Lo que sí se puede decir acerca de este proyecto es que crearía una barrera ecológica en una región de alta diversidad, interrumpiendo una serie de interacciones biológicas y sociales. Los cambios hidrológicos provocados por la represa parecen ser el mayor riesgo, los que ponen en tela de juicio la salud ecológica de áreas tanto arriba como abajo del embalse. Los impactos en los humedales que se encuentran río abajo preocupan especialmente. Estas externalidades serían indirectamente absorbidas por la sociedad en general por medio de inversiones públicas y privadas realizadas para mitigar los daños, la reducción de la producción local y la pérdida de biodiversidad.

Estos resultados sugieren que es necesario reevaluar el proyecto de Tenosique. El proyecto tiene visibles deficiencias en términos de eficiencia, equidad y sustentabilidad, lo que nos lleva a concluir que valdría la pena investigar proyectos alternativos en la misma u otras cuencas hidrográficas o incluso distintas formas de energía para cumplir mejor las metas del desarrollo así como de la conservación.