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Análisis

En Conservación Estratégica (CSF) ayudamos a los conservacionistas locales a utilizar herramientas económicas para que encuentren soluciones inteligentes y eficientes a los problemas ambientales más urgentes. Desde la creación de CSF en 1998, hemos llevado a cabo numerosos proyectos de análisis en bosques, ríos y ambientes costeros. La mayor parte de nuestro trabajo se ha concentrado en los trópicos, donde los niveles de diversidad biológica son extraordinariamente altos. Para maximizar el alcance y la calidad de nuestro trabajo, incluimos en todos nuestros proyectos a expertos y organizaciones que se destacan en el campo de la conservación.

La Reserva Comunal Amarakaeri

En un trabajo realizado con la bióloga peruana Carmela Landeo, Conservación Estratégica (CSF) ayudó a analizar el impacto económico real de las carreteras y de la explotación maderera en comunidades originarias de la Amazonía. Carmela, que en 1999 participó en la primera capacitación de CSF, estudió los cambios fraguados en el bosque y en el ingreso de los hogares, donde la explotación industrial de madera ha empujado a las poblaciones originarias a una economía monetaria. Carmela estudió a las comunidades de Shintuya y Shipeteari, ambas parte de la Reserva Comunal Amarakaeri y adyacentes al Parque Nacional del Manu.

Cuando Carmela realizó su trabajo con CSF, la Reserva Amarakaeri todavía estaba en proceso de reconocimiento. Su creación suponía más derechos para los pueblos originarios y menos desarrollo industrial. El propósito del estudio era informar a los peruanos responsables de formular políticas, quienes con frecuencia han asumido que construir más carreteras y proporcionar oportunidades para la venta de madera y otros recursos a los indígenas indiscutiblemente eleva su nivel de vida.

Carmela demostró que lo contrario puede ser verdad. Reunió información sobre los ingresos de subsistencia y monetarios generados por la caza, pesca, agricultura, tala y trabajo asalariado. A partir de estos datos, descubrió que los pobladores de la alejada comunidad de Shipeteari gozan de un ingreso por vivienda cinco veces más alto que el de sus pares en la más cercana comunidad de Shintuya. La explicación de esta diferencia en gran medida está en los bosques. En Shipeteari, los bosques están ecológicamente intactos y todavía permiten la pesca, la caza y el cultivo sostenible de pequeñas parcelas de tierra. En Shintuya, la tala ha fragmentado los bosques y erosionado los conocimientos prácticos que sus pobladores necesitan para prosperar en un medio selvático. Con toda justicia, la tala ha caído en la ruina. En el pasado generaba ingresos, pero como los pobladores locales no lograron ahorrar e invertir, el inevitable ciclo de bancarrota se convirtió en una tragedia económica.

El estudio se dio a conocer entre las autoridades del Instituto Nacional de Recursos Naturales (INRENA) a cargo de la planificación y zonificación de la Reserva Comunal Amarakaeri, la cual fue declarada como tal en el año 2002. Los hallazgos son directamente relevantes para las cuestiones que hacen a las políticas forestales y de infraestructura así como para las decisiones gubernamentales y comunitarias sobre las actividades que se promoverán dentro de la nueva reserva, la cual es un eslabón vital en el corredor biológico Vilcabamba-Amboró. El estudio que realizó Carmela Landeo con CSF muestra, con cifras, cómo las carreteras y la tala pueden deshacer comunidades y, al mismo tiempo, destrozar bosques.