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Análisis

En Conservación Estratégica (CSF) ayudamos a los conservacionistas locales a utilizar herramientas económicas para que encuentren soluciones inteligentes y eficientes a los problemas ambientales más urgentes. Desde la creación de CSF en 1998, hemos llevado a cabo numerosos proyectos de análisis en bosques, ríos y ambientes costeros. La mayor parte de nuestro trabajo se ha concentrado en los trópicos, donde los niveles de diversidad biológica son extraordinariamente altos. Para maximizar el alcance y la calidad de nuestro trabajo, incluimos en todos nuestros proyectos a expertos y organizaciones que se destacan en el campo de la conservación.

Carreteras y áreas protegidas en el norte de la Amazonía boliviana

Algunas personas consideran que los proyectos de infraestructura caminera en la cuenca amazónica son elementos indispensables para el desarrollo. Sin embargo, un sinfín de desventajas sociales y ambientales puede venir de la mano de los mismos, como la destrucción de bosques y otros hábitats naturales, la pérdida de biodiversidad, la propagación de enfermedades humanas, el desplazamiento de comunidades indígenas o no indígenas y la concentración de tierras. Llevando a cabo estudios que consideren e integren los diversos efectos de los proyectos de infraestructura caminera, es posible identificar aquellas inversiones que mejor logren cumplir y, en la medida de lo posible, armonizar metas ambientales, económicas y sociales.

En este estudio analizamos la viabilidad económica de proyectos camineros en el noroeste de Bolivia. El estudio incluye la pavimentación del Corredor Norte, componente del eje Perú-Brasil-Bolivia de la Initiative for Integration of Regional Infrastructure in South America (IIRSA, iniciativa para la integración de infraestructura regional en Sudamérica), así como la construcción de la carretera Ixiamas-Chivé. La última es parte de una posible ruta entre San Buenaventura y Cobija. Ambos proyectos se proponen mejorar la conexión entre el norte boliviano y el resto del país así como consolidar las rutas que conectan a éste con el Perú y Brasil. La posibilidad de que se produzcan consecuencias ambientales es innegable; las carreteras propuestas atraviesan una región del sudoeste de la cuenca amazónica con baja densidad demográfica, tierras indígenas y áreas protegidas, además de bosques y sabanas de alta biodiversidad en buen estado de conservación.

Para analizar los proyectos, tanto individual como conjuntamente, utilizamos el software Highway Development Management System (HDM-4), la herramienta de inversión y planificación de regla para proyectos camineros financiados por el Banco Mundial. Nuestros hallazgos indican que ni el Corredor Norte en su totalidad ni la carretera Ixiamas-Chivé serían inversiones económicamente prudentes. El tramo Yucumo-Guayaramerín del Corredor Norte sería el único subproyecto inmediatamente viable, el cual proyecta una cifra de 5,53 millones de dólares en beneficios económicos netos. Sin embargo, si la carretera Ixiamas-Chivé también se construyera, el proyecto se volvería económicamente inviable, imponiendo pérdidas de 18,92 millones de dólares para Bolivia, ya que ambas rutas compiten por el tráfico y ninguna de las dos tendría suficientes usuarios para justificar su construcción y gastos de mantenimiento.

Estas cifras no incluyen costos ambientales indirectos asociados a las carreteras. No obstante, hemos procurado internalizar parte de estos costos en relación con las áreas protegidas. Utilizando el modelo de planificación financiera de la Fundación para el Desarrollo del Sistema Nacional de Áreas Protegidas de Bolivia (FUNDESNAP), calculamos los gastos mínimos de control y vigilancia que se necesitarían para contrarrestar el impacto en varias áreas protegidas cerca de la carretera: el Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado Madidi, la Reserva Nacional Amazónica de Manuripi Heath y el Territorio Indígena y Reserva de la Biosfera Pilón Laja.

Estos costos ambientales parciales serían de alrededor de 1,8 millones de dólares para el proyecto Ixiamas-Chivé; de 0,5 millones para el tramo El Chorro-Cobija; y de 1,3 millones para el tramo Yucumo-Guayaramerín del Corredor Norte. La inclusión de costos ambientales en el último tramo mencionado disminuiría los beneficios netos de 5,53 a 4,27 millones de dólares, una reducción del 23 por ciento. Por otra parte, las pérdidas del proyecto Ixiamas-Chivé y del tramo El Chorro-Cobija aumentarían en un 31 y 1,3 por ciento, respectivamente (en su análisis individual, no en conjunto).

Estas estimaciones mínimas de los costos ambientales representan entre el 0,52 y el 4,7 por ciento del valor actual de los costos de construcción, según proyecto. Si las carreteras se construyen, proponemos la creación de un Fondo Fiduciario de Conservación, cuyo rendimiento cubriría los costos básicos adicionales de manejo que las áreas protegidas tendrían que afrontar. Este fondo se podría agregar a la cartera de fondos similares que actualmente administra FUNDESNAP y dispondría de donaciones para áreas protegidas específicas con un valor del 1,0 al 8,9 por ciento del costo de las respectivas obras camineras.

Si bien hemos considerado las necesidades financieras adicionales de las áreas protegidas afectados, no hemos abordado otros impactos ambientales indirectos. La conservación de especies fuera de las áreas protegidas, por ejemplo, exige especial atención, ya que la pavimentación del Corredor Norte amenazaría a dos especies endémicas de primates y a una especie endémica de paraba, ambas desprotegidas. Su conservación requerirá medidas intensivas y coordinadas, incluso la creación de nuevas áreas protegidas preferiblemente antes de que se inicien las obras.

Asegurar que la población local pueda aprovechar las oportunidades económicas presentes en la región también supone el establecimiento de derechos claros sobre la tenencia de tierra y capacidad local para el manejo de recursos naturales así como niveles adecuados de gobernanza para proteger los derechos sobre la tierra y los recursos naturales. Los costos asociados a estos programas no se han tratado en este análisis.

Un análisis económico integrado puede identificar inversiones camineras de alto valor en términos de desarrollo y bajo costo en términos ambientales, tratándose aquí de áreas protegidas. En los casos que se analizan en este estudio, resulta claro que el tramo Yucumo-Guayaramerín del Corredor Norte muestra el mejor desempeño. Sin embargo, sus beneficios económicos netos dependen de que no se construya la carretera Ixiamas-Chivé y del control estricto de los costos ambientales. Si esas condiciones se cumplen, la carretera podría proporcionar beneficios de desarrollo para el noroeste boliviano y un contexto desde el cual se puedan realizar inversiones de conservación de largo aliento.